11 mar 2015
NECESITO VERTE HOY!!! ABUELAS DE PLAZA DE MAYO-SEDE ROSARIO
POR SIEMPRE CON ABUELAS!!!!
GASTÒN PAULS Y PULI RAINERO EN LA MACBETH COLECTIVO DE ARTISTAS
ROSARIO-OCTUBRE 2014
14 ago 2014
18 may 2014
sobre el rol y el personaje...solo para recordar!!!!
EL SUJETO
¿Cuál es el sujeto de la acción escénica? El actor. Que es, a la vez, sujeto y objeto de su propio quehacer. Stanislavski propone que el sujeto real proceda materialmente y asuma mediante su proceder efectivo los dichos y los objetivos de la propuesta literaria o artística. Y así, el actor, al hacer lo que hace el personaje, se irá transformando en él. Lo único que exige del sujeto es su entrega físico-espiritual la adopción de los conflictos del personaje y a partir de allí deja en plena libertad de accionar teniendo como límites la estructura dramática y las réplicas preescritas.
Construcción del personaje:
El actor comienza adoptando un rol, es decir, tan solo una función dramática dentro de la estructura sin profundiza ni en la caracterización ni en el individualición del personaje. Va logrando un compromiso cada vez mayor con situaciones cambiantes que lo siguen definiendo: lo sacan de sí mismo y lo acercan a lo propuesto por el dramaturgo. Una vez finalizadas las pruebas investigativas, podrá encarar los procesos propios de la caracterización que son una especie de vestimenta que se funde con lo logrado. La improvisación es la que nos conduce hacia la identificación con el personaje, es una praxis espontánea que surge desde el yo (mirada interior, desde el submarino). En cuanto la caracterización, que son los rasgos del personaje, no surge de la improvisación ya que son rasgos físicos, raciales, de edad (mirada exterior). En la caracterización el actor observa un prototipo: modos de hablar, de caminar, posturas, etc., en un principio este registro es intelectual, hasta que pueden ser incorporados como un hábito.
Para resumir: el sujeto en el método de las acciones físicas es el actor, que a medida en que se realiza lo solicitado por la estructura, se construye un personaje.
Un lugar donde estará
toda mi vida en cada uno de sus rincones, y donde quienes transiten tengan
ganas de apropiarse de él.
Durante mucho tiempo
pensé en la posibilidad de tener un lugar así, pero solo el empuje de una gran
persona hizo que me animara. Su luz hace que muchas veces me despierte, lo
piense y me anime, pero por sobre todas las cosas que lo sienta con gran
intensidad.
22 de marzo del 2014…apertura
de La Macbeth Colectivo de artistas.
, y un Padrino de Lujo Gastón Pauls, que engalanará este proyecto.
La Macbeth Tiene como
objetivo el desarrollo y crecimiento de diferentes disciplinas del arte, como
el teatro,la danza, la música, la pintura y todas aquellas manifestaciones que
permitan que sea muchos más que un lugar lúdico de expresión y creatividad para
quienes los transiten. Destinado a Niños,adolescentes y adulto.Contaremos con
un equipo de lujo !!!!
3 dic 2013
EUGENIO BARBA Y SUS ISLAS FLOTANTES...
PARA NO OLVIDAR....
EUGENIO BARBA – MÁS ALLÁ DE LAS ISLAS FLOTANTES
El cuerpo del teatro no puede vivir de su propia sangre. Cada vez que baja a la calle y encuentra la realidad, recibe golpes, pierde sangre por heridas que no se curan.
El cuerpo del teatro no puede vivir de su propia sangre. Su hemofilia exige que se alimente de sangre procedente de otros cuerpos. Siempre tiene necesidad de nueva sangre, no puede sobrevivir por sí mismo. Hay un teatro hemofílico que niega su condición: de belleza diáfana, dentro de su torre de cristal, está rodeado de magisters y de exégetas que lo proclaman eterno y llevan a cabo operaciones de reanimación mediante diagnósticos y teorías. Pero existe un teatro consciente de sus hemorragias, que se separa del círculo protector de los sabios y parece perderse en una realidad que lo ignora y degrada, que no sabe que hacer de él, que, en su colisión con la realidad, sangra.
Es necesario sobrevivir. Transfusiones irrigan el cerebro con una sangre que no proviene del cuerpo del teatro, sino de otros cuerpos, hasta aquí ignorados, mantenidos a distancia, rechazados como traidores y peligrosos.
El que quiere tratar su hemofilia tirándose contra cada obstáculo, parece tocado por una nueva forma de percepción, de uso de sus propios sentidos, de reflexión. Vive una nueva vida que, a veces, no puede explicar. Y los sabios y los magisters sacuden la cabeza al observarlo, molestos por este enfermo que en lugar de seguir las prescripciones, se cura solo, obteniendo resultados como cualquier curandero de provincia, que debe ser rechazado en nombre de la ciencia y de la razón.
Tú pierdes sangre, y mientras te niegas a permanecer tendido bajo un baldaquín, has ido más allá, has franqueado la frontera que conduce a una tierra de nadie: detrás de ti se extiende el territorio del teatro, delante de ti, otra frontera. Ignoras a que territorio te lleva. Avanzas con prudencia pero obstinadamente. A veces tus pasos te conducen atrás hacia la frontera del teatro y los sabios y los magisters sonríen aliviados. A veces pareces desaparecer en el horizonte y tu destino llega a ser incomprensible.
¿Quién eres? ¿Un solitario que va a desaparecer en el desierto, o bien alguien que, avanzando, incluso perdiéndose, llega a trazar una pista?
EUGENIO BARBA – MÁS ALLÁ DE LAS ISLAS FLOTANTES
El cuerpo del teatro no puede vivir de su propia sangre. Cada vez que baja a la calle y encuentra la realidad, recibe golpes, pierde sangre por heridas que no se curan.
El cuerpo del teatro no puede vivir de su propia sangre. Su hemofilia exige que se alimente de sangre procedente de otros cuerpos. Siempre tiene necesidad de nueva sangre, no puede sobrevivir por sí mismo. Hay un teatro hemofílico que niega su condición: de belleza diáfana, dentro de su torre de cristal, está rodeado de magisters y de exégetas que lo proclaman eterno y llevan a cabo operaciones de reanimación mediante diagnósticos y teorías. Pero existe un teatro consciente de sus hemorragias, que se separa del círculo protector de los sabios y parece perderse en una realidad que lo ignora y degrada, que no sabe que hacer de él, que, en su colisión con la realidad, sangra.
Es necesario sobrevivir. Transfusiones irrigan el cerebro con una sangre que no proviene del cuerpo del teatro, sino de otros cuerpos, hasta aquí ignorados, mantenidos a distancia, rechazados como traidores y peligrosos.
El que quiere tratar su hemofilia tirándose contra cada obstáculo, parece tocado por una nueva forma de percepción, de uso de sus propios sentidos, de reflexión. Vive una nueva vida que, a veces, no puede explicar. Y los sabios y los magisters sacuden la cabeza al observarlo, molestos por este enfermo que en lugar de seguir las prescripciones, se cura solo, obteniendo resultados como cualquier curandero de provincia, que debe ser rechazado en nombre de la ciencia y de la razón.
Tú pierdes sangre, y mientras te niegas a permanecer tendido bajo un baldaquín, has ido más allá, has franqueado la frontera que conduce a una tierra de nadie: detrás de ti se extiende el territorio del teatro, delante de ti, otra frontera. Ignoras a que territorio te lleva. Avanzas con prudencia pero obstinadamente. A veces tus pasos te conducen atrás hacia la frontera del teatro y los sabios y los magisters sonríen aliviados. A veces pareces desaparecer en el horizonte y tu destino llega a ser incomprensible.
¿Quién eres? ¿Un solitario que va a desaparecer en el desierto, o bien alguien que, avanzando, incluso perdiéndose, llega a trazar una pista?
17 sept 2013
2 sept 2013
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