9 ago 2011
29 jul 2011
SEGUNDA PARTE-GRISELDA GAMBARO
A partir del mencionado estreno de El avión negro, obra en la que se hacía aparecer en escena a la masa peronista, cobijada bajo el título del objeto que tantas veces se tomara como metáfora del retorno de su líder, comienza a darse en la década del setenta una serie de obras concertadas alrededor de la alegoría, que muchos intentaron llamar intertextualidad brechtiana, expresionista y del mismo café-concert. Su fin supuestamente era el de practicar una suerte de revisionismo histórico de la realidad nacional de los últimos años y en todos los casos desde el prisma deformante de la parodia. En referencia a Chau papá (1971), de Alberto Adellach; Ceremonia al pie del Obelisco (197l), de Walter Operto; La gran histeria nacional (1972), de Patricio Esteve; y especialmente Historia tendenciosa de la clase media argentina (1971), de Ricardo Monti.
En paralelo, en esta primera etapa de la década de los setenta, se produce una revalorización del sainete, una constante dentro del teatro nacional lo mismo que su evolución, el grotesco criollo. Entre los autores que reutilizan este género tradicional y le dan una nueva lectura figuran El grito pelado (1967) y La pucha (1969), de Óscar Viale; Amoreta (1964), de Osvaldo Dragún; Segundo tiempo (1976), de Ricardo Halac, La nonna (1977) y Los compadritos (1980) de Roberto Cossa.
En una segunda etapa de esta década de los setenta que venimos analizando, se produce uno de los fenómenos más importantes del panorama teatral argentino. Hablamos sin duda de Teatro Abierto. La escena política se ha recrudecido, el Proceso de Reorganización Nacional se ha extendido, los militares han subido de nuevo al poder y la represión política por medio de la violencia ha mostrado su cara más amarga y terrorífica. Dentro de este clima, Teatro Abierto propone constituirse como un movimiento contestatario. Griselda Gambaro lo define como: una idea del dramaturgo argentino Osvaldo Dragún que junto con otros creadores y gente de teatro decidieron hacer una serie de veinte obras de veinte autores diferentes, representándose tres por día y donde intervinieron los mejores actores y directores de la Argentina, trabajando todos gratuitamente, como un modo de impugnar políticamente y teatralmente la atomización que había implantado la dictadura militar respecto a la cultura. Teatro Abierto nos sirve para pulirnos y volver a unirnos en un momento en el que en la Argentina nadie conectaba con nadie.Y la propuesta dio sus frutos. Por primera vez en años, en 1981 apareció una voz colectiva en el teatro argentino que hablaba a la sociedad, y la sociedad respondió magníficamente. Las colas de espectadores eran larguísimas; el fenómeno tuvo tal impacto político-cultural, que el Teatro del Picadero, donde se representaron las primeras obras, fue incendiado por los represores.
Dentro de este movimiento antagónico frente a la dictadura, los autores optan por unos textos que entran en polémica abierta con el poder establecido a la fuerza, desafían al régimen “camuflando” sus temas. Entre las piezas que se estrenaron en Teatro Abierto, podemos destacar Decir sí, de Griselda Gambaro; El acompañamiento, de Carlos Gorostiza; Gris de ausencia, de Roberto Cossa o La cortina de abalorios, de Ricardo Monti.
Cuando en 1983 comienza la transición democrática, Teatro Abierto estará condenado a la desaparición. Desaparecidas las causas políticas, las diferencias estéticas entre los autores se hacen de nuevo latentes. Según Gambaro, habían desaparecido las causas que nos aglutinaban, que eran políticas y no teatrales. Si hubieran sido teatrales, hubiéramos seguido juntos,. De nuevo, el panorama teatral argentino se parte en dos. Por un lado, los escritores preocupados por devolverle la estética al teatro, y por otro, los que se niegan a olvidar lo vivido por Argentina durante la dictadura.
Entre los primeros, destacan autores que comenzaron a publicar a finales de los setenta y a comienzos de los ochenta: Mauricio Kartun, Jorge Huertas, Horacio del Prado, Bernardo Carey y Eduardo Rovner, que se plantean esa búsqueda de la identidad no sólo desde el punto de vista temático –como lo había hecho el sistema teatral de sesenta– sino también desde el punto de vista estético. Así, tratan de resemantizar la funcionalidad de los artificios de nuestros géneros finiseculares poniéndolos en contacto con la contextualidad de la neovanguardia de los sesenta .
Entre los segundos, hay que mencionar a Eduardo Pavlovsky, que insiste en seguir hablando de lo que le pasó y les duele a los argentinos, en un llamado “no al olvido”. Y es dentro de esta línea donde podríamos insertar ahora a Gambaro, pues las obras publicadas a partir de 1983 se centrarán en el tema de la dictadura, destacando sobre todo Antígona furiosa (1986), La casa sin sosiego (1991) y Atando cabos (1991).
Y por último, podría reseñarse un fenómeno que se produce quizás a nivel mundial, la necesidad de las nuevas tendencias teatrales de nutrirse de espacios escénicos. Una generación joven, influida por La fura dels Baus sale a la palestra para mostrar una nueva forma de contar, una nueva forma de entender el teatro. Citemos como ejemplo al Teatro de la Libertad de Enrique Dacal, fundado en 1983, que en el ir y venir de la plaza bonaerense [...] despliega su circo criollo que pretende rendir culto a la memoria y al futuro comunitario.
Hay más..pero lo dejo para la próxima!
Griselda Gambaro (DRAMATURGA ARGENTINA)
Primera parte.
Griselda Gambaro (Buenos Aires, 28 de julio de 1928) es una novelista y dramaturga argentina. Una de las figuras señeras de su generación, comenzó con la narrativa y pronto la alternó con la dramaturgia. Durante la dictadura militar argentina se exilió en Barcelona, regresando luego a Argentina.
Gambaro practica un "teatro ético", donde la preocupación por la condición humana (la justicia, la dignidad, el perdón) es planteada no a través de interrogaciones abstractas sino de las relaciones humanas. En sus textos, los vínculos tradicionales de la sociedad (familia, amigos, patrones) engendran humillaciones, odios y rencores, pero también hay lugar para la esperanza.
El teatro de Gambaro en el contexto histórico y teatral de la época
Para acercarnos a la obra teatral de Griselda Gambaro, me parece oportuno analizar en primer lugar la situación que atravesaba el panorama teatral argentino, pues los factores políticos por los que irá atravesando el país a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, condicionarán decisivamente las propuestas escénicas. Según Pellettieri, la década del sesenta es un período de modernización y a la vez germinal para nuestra cultura. Esta situación es acompañada en el plano político por dos gobiernos democráticos –el de Arturo Frondizi (1958-1962) y el de Arturo Illia (1963-1966)– que si bien, actuaron condicionadamente, lo hicieron dando lugar al auge de la clase media y de la denominada sociedad de consumo. Las tensiones sociales y políticas que los jaquearon, sólo estallaron rotundamente durante el gobierno militar que asumiera luego del golpe de Estado de 1966, a partir del “cordobazo” y de la aparición de la guerrilla.
La década de los sesenta, en la que comienza a publicar nuestra autora, supone además, un momento de constante y productiva actividad teatral en Argentina; se trata en definitiva de una época de modernización del teatro, en el que se puede hablar de dos tendencias claramente diferenciadas.Por un lado, la que Pellettieri ha dado en denominar realismo reflexivo y, por otro, lo que denomina neovanguardia del sesenta, muy vinculada al Instituto Torcuato di Tella. Entre los autores del denominado realismo, encontramos a Ricardo Halac, autor con el que nace esta corriente, con Soledad para cuatro (1961), Fin de diciembre y Estela de madrugada (1965). En la misma línea se situarían Roberto Cossa con Nuestro fin de semana (1964), Los días de Juan Bisbal (1966) y La pata de la sota (1967); Carlos Somigliana con Amarillo (1965) y Amor de ciudad grande (1965), Germán Rozenmacher con Réquiem para un viernes a la noche (1964). Todas estas obras fueron dadas a conocer dentro del subsistema teatral del Teatro Independiente, que durante esta época asiste a una profesionalización creciente de su elenco de actores, los cuales eligen el método de Stanislavski para llevar a escena dicho realismo.En estos autores, ya no hay una fidelidad absoluta por “la realidad”, sino la seguridad de que el dramaturgo crea el objeto. Son conscientes del compromiso social que implica el teatro como práctica del mismo tipo y por lo tanto marcan la imagen. No confían en el hecho de que por sí la imagen teatral significa. Creen que el teatro debe ordenar la realidad. [...] En el plano de la acción, el sujeto del realismo reflexivo sale de su inacción con el fin de lograr su identidad. La sociedad le ha dado esta misión, pero paradójicamente es ella misma su principal oponente [...]: este esquema a nivel de la intriga muestra una amarga tesis realista, a partir de la mostración del personaje mediocre, al que nunca le pasa nada. Este personaje alude directamente al referente político y social de fines de la década de los cincuenta y principio de la siguiente y al mismo tiempo a las censuras y a los miedos de este mismo período.
De otro lado, nos encontramos con la propuesta neovanguardista, muy relacionada con el Instituto Torcuato di Tella y su Centro de Experimentación Audiovisual, dirigido por Roberto Villanueva. Para Gambaro, el Instituto, en el que no sólo se hizo teatro sino también pintura, música, etc, fue un espacio abierto a todo tipo de propuesta teatral, no había censura; [...] se trabajó con total libertad, con las mejores condiciones. Es aquí donde Griselda Gambaro estrenará en 1965 su primera pieza teatral, El Desatino, que desatará la polémica. La obra fue entendida como totalmente ajena a la realidad argentina, desligada de ese compromiso social que el realismo reflexivo había propuesto como fundamental para el teatro. Para Osvaldo Pellettieri, la obra es fundamental para la evolución del absurdo en Argentina, aunque esto será motivo de discusión a lo largo de todo este trabajo. Al mismo tiempo, la obra comenzó una polémica abierta en el seno de nuestro teatro que trajo beneficiosos resultados para su evolución posterior . Para Griselda Gambaro, El Desatino fue entendida como una ruptura con esa corriente [la del realismo reflexivo identificada con una postura de izquierdas], considerada superficial y políticamente dudosa, escrita de espaldas a lo que era la realidad argentina , y nada más lejos de la realidad. La polémica se continuó con el estreno de otras obras de la misma autora: Viaje de invierno (1965), Las paredes (1966), Los siameses (1967) y El campo (1968).
Al mismo Instituto se vincularon autores como Eduardo Pavlovsky con Somos, La espera trágica (1964) y Robot (1966), también vinculado a la estética de lo absurdo y por tanto, inscrito en la polémica que Pellettieri, retomando un concepto de John Gassner, califica como una puja estético-ideológica entre teatralismo contra ilusionismo. Sin embargo, al terminar la década, [...], el absurdo se disolvió en el sistema teatral argentino, comenzó a generarse una síntesis. Paralelamente a este intercambio entre ambas corrientes, se produce un recrudecimiento en la política del país, la solución burocrático-autoritaria ha triunfado, y los generales han subido de nuevo al poder por golpe de Estado.
A qué jugamos (1968) de Carlos Gorostiza o Se acabó la diversión (1967) de Juan Carlos Gené son quizás las últimas piezas de un realismo radicalizado. A partir de ahí, la primera etapa de la década de los setenta se caracterizará por esa síntesis entre absurdo y realismo. Ricardo Monti será quien inicie este proceso con Una noche con el señor Magnus e hijos (1970). El avión negro (1970), del denominado Grupo de Autores (formado por Roberto Cossa, Ricardo Talesnik, Germán Rozenmacher y Carlos Somigliana), lo culminará.
Griselda Gambaro no es ajena a este movimiento que impera en los dramaturgos de su época, y resultado también de este proceso de síntesis nacerán obras como Nada que ver (1970), Sólo un aspecto (1971), Dar la vuelta (1972-73), Información para extranjeros (1973), Puesta en claro (1974), Sucede lo que pasa (1975), Real Envido (1980), La Malasangre (1981) o Del sol naciente (1984).
27 jul 2011
HISTORIA DEL TEATRO ARGENTINO-TEATRO ABIERTO
"¿Por qué hacemos Teatro Abierto? Porque queremos demostrar la existencia y vitalidad del teatro argentino tantas veces negada; porque siendo el teatro un fenómeno cultural eminentemente social y comunitario, intentamos mediante la alta calidad de los espectáculos y el bajo precio de las localidades, recuperar a un público masivo; porque sentimos que todos juntos somos más que la suma de cada uno de nosotros; porque pretendemos ejercitar en forma adulta y responsable nuestro derecho a la libertad de opinión;porque necesitamos encontrar nuevas formas de expresión que nos liberen de esquemas chatamente mercantilistas; porque anhelamos que nuestra fraternal solidaridad sea más importante que nuestras individualidades competitivas; porque amamos dolorosamente a nuestro país y éste es el único homenaje que
sabemos hacerle; y porque, por encima de todas las razones nos sentimos felices de estar juntos."
El martes 28 de julio de 1981, a las18.00 hs., el actor Jorge Rivera López, presidente de la Asociación Argentina de Actores por aquel entonces, inauguró Teatro Abierto con la lectura de este texto escrito por el dramaturgo Carlos Somigliana.
Teatro Abierto fue un movimiento de los artistas teatrales de Buenos Aires que surgió en 1981 bajo el régimen militar y desapareció en 1985, un año después de recuperada la democracia. Nació por el impulso de un grupo de autores dispuestos a reafirmar la existencia de la dramaturgia argentina aislada por la censura en las salas oficiales y silenciada en las escuelas de teatro del Estado.
Un día de finales de 1980 los autores se propusieron mostrarse masivamente en un escenario y 21 de ellos escribieron otras tantas obras breves que, a tres por día, formaron siete espectáculos que debían repetirse durante ocho semanas. Más de cien pintores donaron cuadros destinados a recolectar dinero y recuperar las pérdidas. Los hombres más importantes de la cultura y de los derechos humanos -Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato y el premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel- expresaron su adhesión. Teatro Abierto pudo continuar en el Teatro Tabarís, la más comercial de todas las salas de la calle Corrientes y con el doble de capacidad que el Teatro del Picadero. El ciclo se desarrolló a teatro lleno y con un entusiasmo del público que superaba el fenómeno teatral para convertir cada función en un mitín antifascista.
Cada obra sería dirigida por un director distinto y representada por intérpretes diferentes para dar lugar a una presencia también masiva de los actores. casi 200 personas entre autores, actores, directores, plásticos y técnicos participaron del primer ciclo.
Teatro Abierto se inauguró el 28 de julio de 1981 en el Teatro del Picadero, una sala de la periferia del centro porteño recién inaugurada, y desde la primera función provocó una convocatoria de público entusiasmado que desbordó las 300 localidades previstas. Las funciones se realizaban en un horario insólito, a las 6 de la tarde, y el precio de la entrada equivalía a la mitad del costo de una localidad de cine.
Una semana después de inaugurado, un comando ligado a la dictadura (se dijo que pertenecía a la Marina) incendió las instalaciones de la sala. Al igual que el público, los militares habían advertido que estaban en presencia de un fenómeno más político que teatral.El atentado provocó la indignación de todo el medio cultural. Casi veinte dueños de salas, incluidas las más comerciales, se ofrecieron para asegurar la continuidad del ciclo.
Así se cumplieron tres ediciones de Teatro Abierto bajo el régimen militar (1981-82-83). En 1984, primer año de democracia, los integrantes de Teatro Abierto se dedicaron a discutir la manera de encarar la continuidad, ahora que el pretexto que le había dado origen, la dictadura militar, ya no estaba. Teatro Abierto se prolongó bajo la democracia en otras dos ediciones y luego desapareció.
En algunos de los artículos de los principales protagonistas, dramaturgos, se refieren al fenómeno. Roberto Cossa, analiza la situación general de la Argentina en los tiempos en que surgió Teatro Abierto; Osvaldo Dragún, su verdadero isnpirador, recuerda la historia, desde su inicio hasta la culminación del primer ciclo, y Mauricio Kartun, los ciclos de transición a la democracia hasta su extinción.
Cabe recordar que la repercusión de Teatro Abierto estimularía a otros artistas y así surgirían, a partir de 1982, Danza Abierta, Poesía Abierta y Cine Abierto, aunque ninguno de ellos alcanzaría la dimensión que tuvo el fenómeno teatral convertido, por el imperio de circunstancias no previstas, en el más importante de los focos de resistencia cultural a la dictadura de los militares.
1 jul 2011
SEGUNDA PARTE...
La historia sólo puede contarse a través de las palabras del actor, y de lo más importante,
sus acciones, elegidas por él en respuesta a los deseos del personaje. En el guión de
Michael Talkin,” The player” (1991), el personaje de un ejecutivo de un estudio, dice: “Si
pudiéramos eliminar a los actores, directores y escritores, sería un negocio perfecto”… Pero
desde entonces, como hemos visto en películas como “Final Fantasy”, todos los intentos en
crear un actor artificial, han fracasado porque alcanzar la perfección para imitar lo humano,
cuesta todavía hoy demasiado caro, pero quizás también porque la perfección no arranca
emociones.
Los actores de cine son personas caminando en la cuerda floja, totalmente expuestos, con
peligros en los dos lados, todavía hoy en el lugar de rodaje separados de la gente que
trabaja alrededor de ellos. Para trabajar con actores, tienes que aprender su equilibrio
delicado y darte cuenta que usan cosas que la mayoría de la gente en su vida diaria hacen lo
imposible para reprimir o por miedo o por el dolor que pueden llegar a producir.
Como director has aprendido en la escuela a manejar máquinas, a enamorarte de la
expresión de un movimiento de cámara, de la belleza de una emulsión, de la perfección de
una imagen. Has estudiado la belleza y crudeza de la luz y de la sombra y los mecanismos
expresivos de cada plano que contribuirán a contar con éxito una historia. Has imaginado
palabras, situaciones, observado paisajes y situaciones queriendo retratar parte de tu visión
de la vida.
En las escuelas, has trabajado, discutido y analizado películas con tus compañeros técnicos,
convirtiéndolos en tus aliados al contar historias, sabes que tendrás que colaborar con ellos y
elegir conjuntamente las propuestas de todo el departamento técnico de una película.
Pero a pesar de que las historias no pueden ser contadas sin la representación de personas
y sus problemas de comunicación nunca has tenido la oportunidad de estudiar a fondo las
posibilidades que brinda un rostro en primer plano o la mecánica de vuestras relaciones.
El actor ha estudiado en su formación teatral, cómo descifrar la personalidad de un personaje
a imaginarla y a recrearla en circunstancias totalmente imaginarias. Será por tanto muy útil
que puedas crear en el actor un cómplice desde el período de preproducción de la película.
Es necesario que sepas aprender y compartir la belleza en observar la complejidad de las
relaciones humanas, y del proceso de pensamientos y actitudes, de la que el actor es
especialista y máximo factor de identificación y transferencia con el espectador.
“No hay nadie que no sea bello en su interior, que no tenga un mundo fascinante a
descubrir”
15 jun 2011
NOTA. ESTOS SON EXTRACTOS DEL LIBRO "EL TRABAJO DEL ACTOR DE CINE”
"INTERPRETACIÓN CINEMATOGRÁFICA"
Actuar es elegir la voluntad /objetivo del personaje y hacerlo nuestro en circunstancias
imaginarias, de manera creíble para el espectador que lo ve en pantalla.
Verdad y credibilidad son las armas de identificación del actor con su público.
El actor puede confiar en sí mismo cuando conoce lo que necesita para comunicar las
propias elecciones del personaje.
Estudio de uno mismo y de las actitudes y escucha de los demás son las piernas de nuestra
interpretación para poder caminar enfrente de una cámara.
El desconocimiento del medio, la falta de experiencia, el lenguaje distinto al del director y el
resto del equipo técnico, provocan dificultades personales de comunicación que le impedirán
elegir libremente las elecciones del personaje.
El actor ha de conocer lo que le hace falta para entrar en situación de lo que quiere su
personaje, para ello, ejercitará en su práctica diaria, una metodología básica dependiendo de
su formación, pero en el medio audiovisual necesitará saber elegir la actitud de su personaje
en cada frase o silencio, entender las necesidades técnicas, observarse a sí mismo y
desarrollar la escucha de los demás para tener fluidez en la imaginación de circunstancias
que provoquen estímulos al personaje con el objetivo de realizar su deseo, identificar el
conflicto de una secuencia y reaccionar con una elección comunicativa simple y eficaz.
Podrá usar sus recuerdos para encontrar claves de su propia experiencia aplicables al
personaje, o recoger los estímulos del otro compañero actor u otros miembros del equipo que
tengan como objetivo comunicar en el plano la misma intención elegida por todos, pero lo
más importante, tendrá que estar su imaginación comprometido totalmente con la situación y
personajes propuestos en la toma. Su miedo desaparecerá cuando esté su imaginación libre
para crear en confianza, y su nivel de concentración dependerá de su nivel de compromiso
en recrear intenciones y encontrar conflictos.
El actor del audiovisual tendrá que saber elegir las intenciones, adaptarlas a la técnica y
confiar en su espontaneidad al comunicar.
Tiene que desarrollar su propia observación que dará paso a la imaginación y estudiará la
técnica cinematográfica para entender el medio por el que comunicamos nuestras elecciones
y nuestra composición de personaje. (ver “La técnica del actor de cine” Editorial Cátedra,
Assumpta Serna)
El actor ha de saber identificar las herramientas personales que posee para que aparezca
creíble la actuación.
Al actor del audiovisual le es necesario saber qué necesita para comunicar y estudiar el resultado de su comunicación.
El personaje es lo que hace, se define por lo que quiere, no sólo por lo que dice. Cuando
construimos cualquier proceso de acción, procuremos decir otra cosa que la que mostramos
para llenarlo de deseos contradictorios. Así el espectador puede a su vez, dialogar con el
personaje, escuchando y eligiendo a su vez interactivamente, provocándole una acción
mental o física.
Sólo buscando la intención encontraremos la acción que podremos actuar.
Sólo eligiendo y actuando la intención puede el actor estar libre para añadir obstáculos y detalles como acciones y rasgos de personalidad necesarios para dar la ilusión de realidad.
INTERPRETACIÓN CINEMATOGRÁFICA "2""
El actor necesita conocer las funciones de los otros departamentos, y tener información de
las elecciones creativas del director de fotografía, de la cámara, de arte, de maquillaje y
peluquería, de vestuario etc, para poder sentirse un técnico profesional, adaptado al equipo,
activo para proponer y útil para enriquecer el proceso creativo propio y de los demás.
El actor que es curioso en la técnica cinematográfica es capaz de proponer en el rodaje las
herramientas profesionales necesarias para poder ser considerado profesional y no
personaje y así ampliar en un futuro el espectro de los personajes que se le asignan.
Aide‐memoire para interpretar
Para que el actor elija las acciones de su personaje e incorpore vida al texto, es conveniente
que tenga en cuenta a modo de “check list” o “aide-memoire”, las siguientes consideraciones
antes de interpretar cualquier personaje:
1) Identificar la función de su personaje con relación al tema de la película o el
superobjetivo del guión
2) ¿Qué quiero? Lo que quiere el personaje tiene que:
a) Ser Activo: Resumir la necesidad del personaje en un verbo activo en gerundio
que desarrolle nuestra imaginación y la del espectador. Leyendo no es tan
interesante para el público como revelando o amando.
b) Ser Posible. Ha de ser posible con la circunstancia, el texto, la intención, las
acciones.
c) Ser Positivo. Lo que quiero tiene que tener una energía positiva para entretener,
si es negativo tiene que funcionar por oposición.
d) Cuando más urgente y más importante sea la necesidad de obtener lo que
quiere, más interés despertará en el espectador. Al personaje ha de importarle lo
que cuenta, y para encontrar el peso a lo que quiere, hay que identificar qué
pierde el personaje si no consigue lo que quiere. Para el personaje, la pérdida de
lo que quiere es importante e imposible. Como más imposible de alcanzar
parezca, más cerca estará de un conflicto verdadero, interesante para el público,
nunca será aburrido.
e) ¿Qué aprende? ¿O qué gana el personaje si consigue lo que quiere? El actor
elige en qué momento se produce la revelación del personaje: dónde comprende
el problema o encuentra una solución. Identificando lo que aprende, incitamos a
cambios del personaje, que provoca la evolución del personaje en un arco.
Contexto de la escena o el monólogo en el guión: plano final anterior y posterior
distintos. Para el público es importante que el personaje haya aprendido, haya
evolucionado con la historia que se nos ha contado.
3) ¿A quién lo digo? ¿De dónde llego?
4) ¿Dónde estoy?: Geografía y contexto del lugar. Comunicar con imaginación lo que no se
ve en plano.
5) Elegir o identificar conflicto
a) Con uno mismo: Yo quiero pero no puedo. ¿Sé por qué?: un personaje no está
seguro de sí mismo, de sus acciones.
b) El otro no quiere: ¿Quién?: El obstáculo está fuera de si mismo e idealmente llega de
cómo tu personaje percibe el objetivo o necesidad del otro personaje en escena o
antagonista.
c) El conflicto puede ser social: entre una persona y un grupo
d) Conflicto de situación: cuando los personajes tienen que afrontar situaciones de vida
o muerte
e) Conflicto cósmico: se plantea con el enfrentamiento entre una persona y Dios o el
diablo, o un ser invisible
6) Encontrar la debilidad de personaje: buscar su contradicción: quiero una cosa y digo otra
o quiero una cosa y luego la contraria
7) ¿Qué me pasaría a mí si el conflicto fuera mío? ¿Qué le pasaría a un personaje
conocido?: Trabajo de la imaginación y memoria.
8) Ocasionalmente, elección libre de síntomas reveladores de patología
9) ¿Qué le va a pasar después? El actor elige abriendo el personaje al público para producir
misterio al añadir contradicciones. Este mecanismo sirve para despertar activamente la
imaginación del espectador dejando inacabado el conflicto de la escena, encontrando las
fuerzas contradictorias entre lo que el personaje quiere al principio y lo que quiere al final
e identifica un signo que resume la contradicción.
El actor de cine tendrá que recordar la continuidad emocional y de intención
del personaje en tal secuencia o plano. La discontinuidad secuencial en el
rodaje de un personaje por razones de decorado o iluminación,
Es nuestro trabajo recordar las acciones que hemos hecho en la toma
anterior. Las acciones deben partir de impulsos que parten de las elecciones
que hemos hecho de las intenciones del personaje. Ver el video de referencia
en un rodaje puede ayudarnos a recordar, pero en realidad, casi nunca
tendremos el tiempo necesario para estudiar la secuencia en detalle delante
del monitor.
El gráfico dramático1 es una herramienta de trabajo eficaz para ayudar a
ordenar la curva de intenciones y los cambios emocionales.
• En la etapa de preproducción de la película, el gráfico es una ayuda
creativa para el actor. Es una base de datos, resultado del trabajo de
investigación del propio texto y de las conversaciones con el director y
otros miembros del equipo. Es un punto de apoyo para saber dónde
quiero ir, dónde voy y de dónde vengo.
• En la etapa de producción de la película, el poder ver a nuestro personaje
desmenuzado en un gráfico, nos ayudará para nuestra preparación diaria,
antes, durante y después de rodar. Tener el gráfico siempre cerca del
guión, nos ayuda para nuestra ubicación antes de la secuencia para poder
“imaginar” en el plano. Es también útil como repaso, en los momentos de
descanso de lo ya interpretado, para comparar lo hecho con con lo escrito
por si hay que modificar alguna anotación anterior o posterior. Si se
mantiene al día el gráfico, anotando detalles relevantes de lo ya rodado,
ayuda a organizar el personaje con precisión.
• Una observación del gráfico en la etapa de postproducción y una vez
estrenada la película, puede también sernos útil para doblaje o para
posteriores trabajos, para comprobar lo pretendido con el resultado
obtenido.
• El gráfico puede y debe ser generador de ideas y tiene que estar abierto a
modificaciones. Todas las anotaciones han de ser modificables y flexibles
por la misma dinámica del trabajo en cine. Es nuestro propio plan de
acción del personaje.
• Observando el gráfico, se pueden tomar muchas decisiones, por ejemplo
las secuencias que no hace falta memorizar hasta el día antes de
rodarlas, el grado de concentración requerido en un plano y así poder
estar más libres y concentrados en nuestra labor diaria, olvidando lo
escrito y empezando a actuar con las intenciones y elecciones justas que
hemos elegido.
El gráfico es útil dividirlo en:
• Número de la secuencia en guión, para localizarla a diario en el plan
de rodaje.
• Número de la página en guión, para localizar la secuencia en nuestro
guión rápidamente.
• El sitio de rodaje que está descrito en el guión y si hemos tenido
oportunidad de estar en el set, aquellos objetos de decoración que
sepamos que podemos utilizar.
La hora en que tiene lugar la secuencia: si mi personaje en la
secuencia vive de día o de noche afecta a su estado de ánimo.
Descripción de la secuencia con una sola frase que resume el
objetivo de la secuencia que explora el tema del guión.
• La necesidad de mi personaje en cada secuencia, lo que quiere
conseguir, resumido en pocas palabras. Si la misma intención del
personaje coincide más de una vez, conviene elegir grados de
intensidad para hacer una curva de intensidad en la intención del
personaje. A veces se pueden marcan con colores distintos, a veces
las clasifico por números de mayor a menor según su intensidad.
• El conflicto externo (el que muestra)
El conflicto interno (el deseo íntimo). Es mejor, para añadirle riqueza
al personaje si no coincide con el conflicto externo. La contradicción
siempre hace participar al público: planteando la duda, provoca al
público la elección de una respuesta.
• Todos los personajes que se relacionan con el personaje en la
secuencia. Resumido en una frase, cada personaje que está en la
secuencia. (ej: María: quiero seducirla, p.ej) Es interesante tener en
cuenta si es la primera vez que el personaje entra en relación con el
otro o por el contrario, si nuestro personaje tiene ya confianza para ir
creando distintos matices en nuestro personaje.
• Dificultad: Es el grado de dificultad en preparar la secuencia antes del
rodaje y durante el rodaje. Con una sola ojeada, el actor organiza su
tiempo para estar con la energía adecuada requerida por la escena.
• Cámara: Los movimientos de la cámara y los objetivos que el
Director comunica o con los que la secuencia ha sido rodada
(información de la script). También las posiciones de la iluminación
para comprobar el efecto producido cuando se proyecta lo rodado.
• Vestuario: Los cambios de vestuario para imaginar mejor el
personaje en la preparación de la secuencia. Es muy útil anotar en la
preparación, aquellos cambios imaginados para discutirlo con el
departamento de arte y vestuario.
• Notas: Es el espacio destinado a apuntar ideas para sugerir al
Director, detalles que se necesita pedir a utilería, características
distintivas que se utilizan en un plano y que le gustaría repetir o no en
otra secuencia, intenciones distintas surgidas en el rodaje que no
estaban previstas en guión, etc...
Funciona también:
• Separar con colores o con rayas de fuerte trazo, los bloques o
secuencias para señalizar los cambios de actitud del personaje.
• Señalizar con colores cuando la secuencia ha sido ya rodada al lado
del número de la secuencia.
Normalmente un guión no posee la suficiente información para definir al personaje. El
personaje en papel, “per se” no existe. Hay deseos del personaje que no están escritos o que
se prestan a interpretación. Hay silencios del personaje cuando el actor expresará más que
con palabras, deseos íntimos de su personaje, dando lugar a su creación que es
intransferible, personal y original.
El actor tiene una autoría en su interpretación audiovisual que parte ya de su propio aspecto
físico y termina con las elecciones que hace a cada momento que dura su actuación.
¿Cuál es tu trabajo como director? Contar una historia de la manera más efectiva posible,
usando todas la herramientas posibles. La más poderosa, que ha existido por más de 3000
años, es el actor.
9 jun 2011
El trabajo en cine…
Cierto es que la actividad actoral hoy requiere de un mayor compromiso y una mayor formación no solo para el actor, sino para el director, así como de todos los miembros que integran, ya sea una producción teatral o cinematográfica. lo cierto es que existen infinidad de inquietudes y carencias a la hora de filmar un corto o un largometraje (según las necesidades que se presentan)
hoy por hoy la demanda hace que los tiempos sean distintos y los riesgos muy costosos, es por eso que es sumamente importante tener en claro a la hora de armar un producto artístico algunos detalles sumamente significativos que hacen a que se desarrolle con mayor profesionalidad dichos trabajos, por ejemplo:
-Casting de actores: en Rosario las posibilidades de acceder a un casting para largometrajes son pocas, pero la verdad es que existen infinidad de proyectos que se realizan en diferentes instituciones (ya sea la Escuela provincial de cine y TV, así como facultades privadas) donde se desarrollan muchos trabajos de grandes escalas.-
En los últimos años la ciudad ha tenido un gran crecimiento en el área cinematográfica, sin embargo, ¿Cuántos son los actores preparados para trabajar en esa área? ¿Cuántos directores de actores tienen formación artística? ¿Cuánto tiempo se pierde en las instrucciones?
¿Qué se busca en un casting y cuáles son los criterios de los mismos?
-Director de Actores: en muchos trabajos artísticos hay una amplia diferentes entre lo que es un director y un director de actores, ya sea en el teatro o en cine, es por eso que los trabajos a veces se reducen solo al lo que el actor del momento pueda dar o de la audacia de un director con cierto grado de formación.-
El director de actores no solo tiene la responsabilidad de trabajar con claridad, contención y precisión con los actores sino que debe tener un objetivo claro y debe poder explotar de ese actor la mayor cantidad de cosas a través de una base sólida que le permite llegar a su objetivo principal.-
El trabajo del actor con o sin formación en técnicas cinematográficas: En estos momentos tenemos en la ciudad dos escuelas destinadas a la formación de actores y una escuela de cine, que trabaja constantemente en diferentes proyectos.
Pero la formación teatral no asegura una solidez a la hora de trabajar bajo los parámetros cinematográficos.-
Resultaría importantísimo que el actor pueda procesar y ejercitar diferentes técnicas de actuación frente a la cámara que le permiten una mayor amplitud a la hora de filmar.
Hoy por hoy un actor debería poder diferenciar, por ejemplo, entre un plano detalle y un plano americano.
Así como poder trabajar la fragmentación y los diferentes tiempos de rodaje…
Son muchas las preguntas, y diferentes los posicionamientos…por eso prefiero dejarlo para la próxima…Hasta Pronto
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